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sábado, 15 de octubre de 2011

Día Internacional de la Mujer Rural

Con este poema quiero contribuir, poner mi empeño, gritando a los cuatro vientos de la tarde, que mujeres y hombres, hombres y mujeres, tenemos que ser iguales en derechos y en deberes.

Despojadme del sexo.
Quitadme el género.
Dejadme tan sólo el nombre
para unir al vuestro.

Construyamos al unísono
un mismo espacio compartido
en el que respetemos ambos
los silencios necesarios
y los usos del tiempo
precisos para ser nosotros.

Pongamos en común nuestro proyecto
desde el sentido exacto
de la amistad que compartimos.

Y desde esa conjunción de espacios
aprendamos a respetarnos juntos
para entender como cada mañana
nace la vida.

domingo, 2 de octubre de 2011

Mutilaciones de niñas en Camerún

En Camerún, una de cada cuatro niñas, es mutilada de sus senos para hacerla menos atractiva a las posibilidades de relación sexual, consentida o no consentida.

Lo triste es que son sus propias familias, las madres u otras mujeres, las encargadas de esta aberración. Para ello utilizan piedras calientes, palos, vendas calientes, etc.

Todo ello suele producirles daño en los tejidos, heridas, abscesos, infecciones y todo un dolor insoportable (físico y moral) que puede concluir en cáncer.

Cuanto antes comience a desarrollarse el peho en las niñas, antes comienza esta inusual tortura.

Niñas que tendrían que estar en la escuela, niñas que tendrían que estar jugando, niñas que tendrían que estar descubriendo cómo sus cuerpos comienzan a cambiar para ser mujeres, suelen ser violadas continuamente.

La sociedad tiene que denunciar estas tremendas costumbres que pretenden ¿proteger? a las niñas.

Ahora que el mundo anda tan loco en busca del dinero que creíamos que teníamos y hablamos de crisis profunda, bien nos valdría no olvidar cada mañana al levantarnos de nuestras camas limpias y sedosas, que en otras muchas partes del mundo no existen ni los derechos humanos básicos para mantener la dignidad humana.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

La memoria esquiva

Hoy, 21 de septiembre, como cada año, celebramos el Día Internacional del Alzheimer. Quiero compartir con todas aquellas personas y familias afectadas por esta enfermedad mi poema:


No recuerdo saber
que te conozco
y, sin embargo, hay en mí
un destello de luz
en el recuerdo
que me lleva a nosotros.

A veces vivo ajena de mí misma
y sé que existo solamente
en el quicio veraz de la memoria,
en el hálito sutil de una sonrisa
o en el tacto de sol de una caricia.

Es esta desazón
la que me obliga
a vivir el instante plenamente
y a atrapar los recuerdos débilmente
cuando viene la luz a la memoria.

Aunque sé que en un segundo impredecible
volveremos a ser desconocidos
de las noches de amor en la distancia.

Y es entonces, mi amor, en ese instante
cuando más necesito de tus manos
aferrando recuerdos con las mías;
cuando más necesito de tus besos
en mis ojos perdidos que te miran
porque sé que de nuevo,
en cualquier momento
volverá la memoria del olvido.

domingo, 11 de septiembre de 2011

X Aniversario 11-S

Quiero compartir hoy las sensaciones que percibí en el aeropuerto de Barajas después de los atentados del 11 de septiembre del año 2001. El miedo de la gente a volar, sus miradas perdidas, el nerviosismo al momento del embarque...


El aeropuerto es la antesala del olvido
después de los atentados del once de septiembre.

La gente camina en silencio
intentando retener cada segundo.

Un pensamiento común
nos delata en las miradas
y la duda nos atrapa el sentimiento.

Una familia se despide con el corazón ajado
y los ojos lloviéndome aguaceros.

Al otro lado de la sala
una pareja culmina en un beso
la última noche de amor.

Multitud de hispanoamericanos
pululan el espacio
sin saber hacia donde caminan.
Arrastran sus equipajes por el suelo
como si todo lo que poseyesen los llevasen dentro.
En el rostro no hay luz
ni una sonrisa en los labios.
Han aprendido a soñar a cada instante
con un mundo en común.

En el ambiente la música se desliza
hasta posarse dulcemente en los oídos.

Amanece Madrid delimitando distancias
entre los hombres
-territorio conquistado a golpe de miradas-.
Indiferente de lo que ocurre alrededor
cada cual lleva su destino en los ojos.

En este bullicio que no cesa
ni siquiera encuentro un espacio para mí.

Apenas un saludo bastaría
para ponerle luz a la mañana.

Hombres de negocio con carteras en las manos
me preceden erguidos con sus trajes.

¡Cómo me duele Madrid esta mañana!

Camino despacio entre la gente
sin entender apenas nada.

En Barajas la gente se despide
como si ésta pudiese ser la última vez
que se viesen.

Yo no tengo a quien despedir en este instante,
mas este poema me consuela en tu recuerdo.

domingo, 4 de septiembre de 2011

A pesar de la crisis

Vivimos en el mejor mundo posible

Vivimos en el mejor mundo posible
y, sin embargo, somos unos insatisfechos
de la abundancia que nos rodea.

Ya no es suficiente con acumular
sino que nos insatisface lo acumulado
desde el mismo instante en el que lo poseemos.

Tenemos un problema de educación
para valorar las cosas, - la vida -.

Y todo discurre demasiado deprisa
como para detenernos a analizar estos aspectos.

¿Hay algo que nos satisfaga en esta circunstancia?

No es sencillo.
No es sencillo si no volvemos a dejar al corazón que
sienta,
y deambule los espacios de una tarde
en una puesta de sol en lontananza
o abrace lo que ocurre alrededor
como si todo aconteciese por primera vez.

No todo está perdido.
Estamos aún a tiempo de comprender
el espacio y el tiempo en el que estamos.

Un espacio y un tiempo de abundancia
que tenemos la necesidad de compartir
con todos aquellos que nos rodean
y en la globalidad en la que vivimos.

Vivimos el mejor mundo posible,
en el que muchos lo tienen todo,
y por ello, cuanto antes,
estamos obligados a ser coherentes
con los que no tienen nada.


domingo, 14 de agosto de 2011

¿Qué necesitamos para ser felices?

Con este poema cierro este espacio poético de reflexión sobre lo que necesitamos para ser felices. ¿Necesitamos tanto...? Quizás mucho menos de lo que creemos.

VI

No existía la costumbre del diálogo.
La vida era inercia a la velocidad.
Y el silencio carcomía el interior
de los hombres.

En tardes de solaz
Añoraba a los clásicos
deambulando el ágora del tiempo
en un discurso sin fin,
donde cualquiera podía aportar su diatriba
sabiendo de antemano
que sería escuchada y debatida.

Nos faltaba el momento
para ser nosotros.
Hubiése sido mejor cultivar el espíritu
que acaparar abundancias
que sólo satisfarían nuestras necesidades
el solo instante de ser conseguidas.

domingo, 7 de agosto de 2011

¿Qué necesitamos para ser felices?

V

Habíamos perdido la identidad
de ser nosotros mismos,
con nuestros defectos y nuestras virtudes.
Deambulábamos la existencia diaria
en solitario
sin darnos cuenta
ni pararnos a pensar
que todo es un cúmulo de colectividades.

De vez en cuando, sin embargo,
nos era necesario expiar nuestra mente
atormentada
y éramos capaces entonces
de encontrar un instante
que nos llenase de satisfacción.

Teníamos todo para ser felices
y nos faltaba el tiempo.

El televisor, más que acercarnos
nos aislaba poco a poco
y la vida era una pantalla ficticia
en el seno de cada uno de nosotros.

domingo, 31 de julio de 2011

¿Qué necesitamos para ser felices?

IV

Nos pesaba la existencia
como una losa de mármol
en el día a día.

Hubiésemos querido vivir en el mañana
y evitar así el sufrimiento
del instante,
el paso del segundo sobre el rostro
que marca su destino.

Una angustia vital
nos hilvanaba el momento
y la ansiedad del reloj
nos irritaba los ojos.

Nos preocupaba el anonimato
en mitad del bullicio
y el tiempo (la vida) era una carrera
intentando conseguir cualquier prestigio
que a la vuelta de la esquina
yacería en el olvido.

lunes, 25 de julio de 2011

¿Qué necesitamos para ser felices?

III

Y el tiempo era la constante
-y a su vez la excusa-.

Nos faltaba el tiempo
para ser felices,
para contemplar una puesta de sol
en los brazos de la amada,
para atender la sonrisa de fruta
de los labios de un niño,
para abrazar la distancia
de un orgasmo en penumbras,
e incluso
para hacer el amor a la luz de una vela.

Llovía aquella tarde
sobre el alféizar de la ventana
y nos faltaba el tiempo
para ser nosotros.

Habíamos creado un mundo de individualidad
y soledades
de donde no era fácil escapar.

domingo, 17 de julio de 2011

¿Qué necesitamos para ser felices?

II

Nos faltaba el tiempo
para ser felices.
Hubiésemos agrandado la esfera
del reloj
si hubiéramos podido,
retardado el espacio de luz
y languidecido el cenit de la luna,
dilatado las estaciones
y prolongado la temporalidad de los años…

Nos faltaba el tiempo
para ser nosotros
y justificábamos su escasez
hipotecando los pequeños detalles
de la vida.

Acaso hubiese sido mejor
que no existiese la memoria
y todo fuese olvido.