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martes, 8 de marzo de 2011

Siempre libres

Hablamos de igualdad con la vista en el pasado y somos conscientes de todo lo que hemos avanzado.

Tenemos conocimiento del último asesinato ocurrido ayer en la vecina Comunidad de Madrid y es evidente cuánto queda por conseguir.

Mientras una persona se crea superior a otra, mientras un hombre someta la libertad de ser y de existir de una mujer, tenemos que seguir en la brecha.

La base de la igualdad se encuentra en un concepto del amor en libertad y en el respeto a los silencios o a las palabras de la persona amada. Si amamos en libertad, la igualdad está más que asegurada.

Para ello la confianza en la persona amada ha de erigirse en el nudo gordiano de la relación:

Te quiero libre en nuestro amor
sin más dependencias
que las que tejen las manos;
y así, tú, libre en tu pensar,
yo libre en mi pensar,
nos iremos encontrando en los descansos
que el camino de la libertad
va estableciendo para nosotros.

Y entonces, y por unos segundos,
seremos prisioneros del amor,
porque así lo hemos deseado
tú y yo.

lunes, 14 de febrero de 2011

No por ello, mi amor

Amada mía:

Aunque Dios decidiese hoy, mi amor, llevarme ya consigo, y privar a mis ojos de alcanzarte en la mirada…; o privar a mis manos de rozarte con mi tacto la expresión de la locura que confunde nuestras mentes… Aunque hoy augurasen que mi tiempo está perdido y unos cuantos segundos se apilasen en las sienes arrastrándome al vacío… No por ello, mi amor, dudaría de quererte, de saber que en mi tiempo sólo habita tu latido. No por ello, mi amor, rozaría tu mejilla con los párpados manchados, ni mi boca dejaría de esbozar una sonrisa; o mis brazos de abrazarte… No por ello, mi amor, decaería en cómo soy si te tengo aquí a mi lado.

Pensaría, tal vez, la fortuna de encontrarte deambulando entre los siglos; los instantes del amor que anduvimos de la mano; las caricias más sinceras en la piel de nuestros cuerpos; los silencios de amantes bajo el brillo de la luna; el calor de tu cuerpo encendido sobre el mío; los pasitos primeros de los hijos que me diste…

Soñaría, quizás, con la espera en el reencuentro en la estela del camino, donde todo fuese amor, amistad de estar contigo.

Ansiaría, tal vez, el final de la existencia por tenerte entre mis brazos, y quemarme en el deseo de saber estar contigo. Sin dudarlo ni un instante cambiaría mis segundos por un beso de tus labios; cegaría mis pupilas por la luz de una mirada.

Si hoy, por fin, me dijesen que mi tiempo está vencido y se va diluyendo como gota de rocío que desciende la mañana desde el tallo de una flor… prendería en mis manos un atillo en silencio de miradas sinceras, de sonrisas al viento, de caricias y mimos, de los besos que alaron la pasión a destiempo…

A tu lado, mi amor, he alcanzado la luna. He sabido quién soy y he sentido la noche abrazada a mi cuerpo. He sabido vivir la amistad del amor que es amor verdadero. A tu lado, mi bien, he entendido la vida; comprendido la muerte, ese paso final que asumí al conocer la bondad de tus ojos.

Si me muero, mi amor, cuando roce la luna las hendijas del viento y acaricien mis manos la ansiedad de tu boca, bésame en la quietud con el beso primero que brotó de tus labios… ¡Que me lleve el recuerdo del amor más sincero! Que contigo, mi amor, he alcanzado la luna y he sabido quién soy, y he sabido quién era… y he sabido vivir la amistad que se teje con amor verdadero.

Aunque Dios decidiese hoy, mi amor, llevarme ya consigo y privar a mis ojos de alcanzar tu mirada… Aunque hoy me augurasen que mi aliento se confunde con un sueño incontenible y se acaba ya mi vida… No por ello, mi amor, dudaría ni un instante de que el tiempo a tu lado me ha llenado por completo, ni cambiaría los segundos que nos dimos por la eterna permanencia.